PERDÓNATE A TI MISMO Y A LOS DEMÁS

PERDÓNATE A TI MISMO Y A LOS DEMÁS

PERDÓNATE A TI MISMO Y A LOS DEMÁS

En este principio de Yume podemos distinguir dos aspectos: el perdón a nosotros mismos, y el perdón a los demás. Vamos a tratar de desarrollar brevemente cada uno de ellos.

– Perdónate a ti mismo.
Hay personas que no se perdonan ciertas decisiones o acciones que tomaron en un pasado. Pues bien, realmente por mucho que te lamentes y que sufras, ya no podrás cambiar nada de lo que paso. Hiciste lo que en ese momento sentiste o pensaste que era lo mejor según tu estado de consciencia. Recuerda que hemos venido a este mundo para aprender. Eres quien eres gracias a la suma de todas tus vivencias.

Lo que sí puedes hacer es pedir perdón a las personas que hiciste daño, y aprender la lección para sacarle jugo. Los humanos vamos siendo más sabios y aumentando nuestra consciencia a través de las experiencias vividas.
Para finalizar con este punto, no te sientas culpable por nada. Eso sí, somos 100% responsables de nuestras vidas, por lo tanto tienes que asumir las consecuencias. Haz siempre lo mejor que puedas. Perdónate y amate a ti mismo. No somos perfectos.

– Perdona a los demás.
Cuando nos hacen daño o nos ofenden, la reacción lógica del ego es ir contra quien nos lo hizo, enfadarnos y a veces pensar en la venganza. Lo mejor es aclarar cuanto antes los roces que tenemos con otras personas. El problema se genera cuando dejamos que el odio y el rencor aniden en nosotros.
Cuando no perdonas, es como si te mordiera una serpiente y te dejara el veneno dentro,  impidiendo que la herida se cierre. Ese veneno representa al rencor, al odio y  la venganza. Siempre que te acuerdas del suceso se activa el veneno y vuelves a sufrir. Al único que  haces daño es a ti mismo, quizá la persona que te ofendió ni lo sabe, ni lo hizo conscientemente.

En casos más graves, perdonar no implica el abandono de la búsqueda de la justicia, ni dejar de defender tus derechos, solamente que no vivas para vengarte. Sólo dejaras de sufrir si perdonas y olvidas.
El perdón no incluye obligatoriamente la reconciliación. Perdonar o pedir perdón son opciones personales que no necesitan de la colaboración de la otra persona. Sin embargo, la reconciliación es un proceso de dos. Por ejemplo, podemos perdonar a una persona sin que ésta nos pida perdón. Solo necesitamos pensar en ella, coger una foto suya o escribir la ofensa en un papel, y sentir que la perdonas. Te sugiero que digas: «te perdono, te olvido, te suelto y te dejo ir». Una vez hayamos perdonado, es muy simbólico para el inconsciente quemar ese papel. Este acto es muy liberador.
Otra herramienta muy potente es utilizar Ho’oponopono. Lo explicamos en un artículo anterior: Pincha aquí.

– Conclusión

Realmente cuando nosotros tenemos una autoestima sana, y aplicamos el 2º acuerdo del Dr. Miguel Ruiz, «no te tomes nada personalmente», pocas personas nos van a ofender. Para llegar a este punto tenemos que hacer un proceso de conocernos a nosotros mismos y de desarrollo personal.

Finalmente, cuando no perdonamos, el resentimiento y la rabia nos va «quemando» por dentro y en algunos casos graves, podemos hasta enfermar.
El perdón nos libera de amargas emociones que nos hacen sufrir, nos sana, y nos ayuda a estar más en el presente, puesto que también nos libera del pasado.

Andoni Leiva